El proceso es distinto si buscamos una plaza en una residencia pública o concertada o una privada, dónde el proceso de admisión es mucho más simple.
El procedimiento habitual consiste en presentar una solicitud a los servicios sociales del ayuntamiento o de la junta de distrito. Como las plazas son limitadas, la solicitud se valora y se da preferencia a quienes tengan una situación clínica, familiar o social complicada: ancianos que vivan sólos, o en lugares aislados, o que tengan menores ingresos, más edad, no puedan valerse por sí mismos, etc.
Tras valorar estos datos, se asigna una residencia de ancianos pública al solicitante, pero sólo ingresará cuando haya bajas en el centro.